Hasta ahora se han localizado distintos tipos de yacimientos Ibéricos. Éstos pueden agruparse en Oppida, Asentamientos Rurales, Necrópolis, Espacios Sacralizados, Cuevas y Asentamientos Mineros. |
Oppida Son los núcleos de ocupación básicos de los que dependen el resto de los asentamientos. Los oppida granadinos ocupan una media entre 5 y 8 hectáreas y están total o parcialmente amurallados, presentando incluso dos o más murallas. Son los casos de: - Molata de Casa Vieja (Puebla de Don Fadrique)
- Tútugi (Galera)
- Basti (Cerro Cepero, Baza)
- Acci (Guadix)
- Iliberri (Albaicín)
- Ilurco (Pinos Puente)
- Cerro del Moro (Ventorros de San José, Loja)
- Cerro de los Allozos (Montejícar)
- El Forruchu (Villanueva de las Torres)
De estos oppida solamente dos presentarían una extensión superior a las 10 hectáreas intramuros, concretamente el de Molata de Casa Vieja, en el término municipal de Puebla de Don Fadrique y el de Iliberri en el Albaicín. El modelo de distribución de Oppida en la Vega de Granada es completamente distinto al de las Altiplanicies Nordorientales. Así, en la Vega se sitúan dos Oppida importantes en su zona nordoriental: Ilurco, en el Cerro de los Infantes de Pinos Puente e Iliberri, en el Albaicín (Granada). Controlando los accesos a la Vega encontramos: - Accesos a las factorías fenicias de Sexi (Almuñecar) y Vélez Málaga: Mesa de Fornes y Las Colonias.
- Accesos al Bajo y Medio Guadalquivir: Cerro del Moro en Ventorros de San José
- Acesso al Alto Guadalquivir: Cerro de los Allozos (Montejícar)
| En una posición intermedia encontramos el Cerro de la Mora, al oeste de la Vega de Granada; este núcleo también controlaba las relaciones con el mundo fenicio-púnico establecido en la costa a través del río Cacín.
En las Altiplanicies se aprecia una cierta linealidad y equidistancia (35 km) en la distribución de los principales oppida: Acci, Basti, Tútugi y Molata de Casa Vieja. Sólo el yacimiento de Forruchu, en Villanueva de las Torres, rompe esa linealidad aunque mantiene la equidistancia respecto a los tres oppida más próximos (Acci, Basti y Cerro de los Allozos). Existe un subgrupo de pequeños oppida amurallados, de dimensiones inferiores a las dos hectáreas, considerados poblados dependientes de asentamientos de mayor tamaño, como el caso del Cerro de la Cruz en Puebla de Don Fadrique. Otros, sin embargo, se encuentran suficientemente alejados de los oppida principales como para suponer que tendrían una cierta independencia; es el caso de Las Angosturas de Gor, Los Castellones de Laborcillas o el Cerro de los Almendros de Huéscar. | 
Oppidum del Cerro de la Cruz (Puebla de Don Fadrique)
| | Asentamientos rurales en llano Son asentamientos dedicados a la explotación agropecuaria del territorio circundante a un oppidum del que dependerían. Son yacimientos de poca extensión (menos de una hectárea), generalmente fundados entre finales del siglo IV a.C. y principios del siglo III a.C., perdurando, en la mayoría de los casos, hasta época romana alto imperial (siglos I-II d.C.). A este grupo pertenecen, en la zona de la Vega de Granada, Los Baños de la Malaha, Loma Linda y Camino Encantado en los Ogíjares o los yacimientos de la zona de Deifontes. En las Altiplanicies destacan los conjuntos de Esfiliana y los que se encuentran a lo largo de los ríos Fardes, Galera y Guadiana Menor. | 
Túmulo de la Necrópolis de Túgugi, según Cabré
| Necrópolis
Se sabe poco sobre su desarrollo, estando bien definidas las de los siglos IV y III a.C., y, salvo un caso en Baza, muy mal las de los siglos II y I a.C. Normalmente se las encuentra asociadas a los grandes oppida, bien encuadrándose dentro de su mismo territorio, bien en una zona diferenciada pero colindante; el primer caso lo encontramos en los oppida de El Forruchu, Guadix y Cerro de los Allozos y el segundo en Basti, donde encontramos dos necrópolis en Cerro del Santuario y Cerro Largo, el Mirador de Rolando y el Mauror en Iliberri, Tútugi, Molata de Casa Vieja o Ilurco. Excepto la necrópolis de Las Angosturas de Íllora, todas se relacionan directamente con un oppidum; no parece existir necrópolis en los asentamientos rurales, por lo que podría pensarse que los enterramientos se realizarían en la necrópolis del oppidum principal, reforzando la relación de dependencia entre ambos, hasta el punto de poder verlos como habitats especializados, en relación con actividades agropecuarias, dependiendo de cada caso. Espacios Sacralizados No se han encontrado hasta el momento santuarios del mismo carácter de los encontrados en el sudeste peninsular, alto Guadalquivir y submeseta sur. Sin embargo si se han hallado yacimientos que presentan características comunes que hacen pensar en ellos como espacios sagrados. Estas características son: - Ubicación en puntos de amplia visibilidad
- Proximidad a fuentes de agua
- Existencia de material cerámico muy especializado: cuencos-lucerna, platos y ollas
No existen en estos espacios edificaciones en piedra por lo que, de existir alguna construcción, sería de adobe o madera. Cronológicamente se sitúan entre los siglos IV y I a.C. y se conocen más de una docena repartidos en Puebla de Don Fadrique, Huéscar, Galera, Dólar, Ferreira y Jeres del Marquesado, incluso en Iliberri. Quizás el mejor conservado sea el caso del Cerro del Castillo de Galera, conocido en la historiografía antigua como una alfarería. | Cuevas Solo se conocen dos casos de ocupación ibérica de cuevas en la provincia: la Cueva de las Tontas en Montefrío y la Cueva de las Ventanas de Píñar. En ambos casos se ha encontrado poco material, lo que parece indicar una ocupación estacional. Asentamientos Mineros Se han encontrado tres yacimientos asociados a la actividad minera, todos en la zona del Marquesado del Zenete: El Peñón de Arruta (Jeres del Marquesado), el Cardal (Ferreira) y el Cerro de la Calera (Dólar); todos se encuentran en cerros elevados, con amplia visibilidad hacia el Marquesado y con control directo entre ellos, fortificaciones defensivas considerables y escorias en sus laderas. También en sus proximidades aparecen espacios sacralizados al aire libre de los analizados anteriormente. Andrés M. Adroher; Antonio Correa | | | | |
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