El primer problema al que nos enfrentamos es la propia definición del término Bastetania, pues el nombre no aparece desde el principio en las fuentes greco-latinas. Existen dos términos que han definido el mismo territorio, uno más antiguo y menos concreto, Massiena; y otro, utilizado a partir de la conquista romana y que ha llegado hasta nosotros: Bastetania. Desde el punto de vista lingüístico hay que señalar la transformación de la trascripción del término "ss" en "st". En la obra de Teopompo (Hist. 200) y Avieno (Ora Marítima, 422, 452), encontramos términos como Massianoi-Massia, Massieni-Massiena; mientras que en Polibio (3.33.9) nos aparece Mastianoi, Mastia y Bastetani.
Si aceptamos esta doble terminología toponímica, podríamos hacer dos grandes bloques de autores que mencionan directamente nombres o hechos acaecidos en este territorio: primero, los que referencian la zona antes de la conquista romana y, aquéllos que lo hacen con posterioridad.
Entre los primeros, todos hechos pertenecientes al mundo helénico, destacan Hecateo de Mileto, Teopompo y Aristóteles, los cuales serán utilizados de forma continua por los autores greco-latinos posteriores. Será a partir de la llegada de los romanos (218 a.C.) cuando el interés por conocer la geografía y los pueblos del nuevo territorio que empezaban controlar, provocaría la afluencia de geógrafos, historiadores y etnógrafos que trabajaban para éstos y, por tanto, los alababan. Será el historiador y prisionero Polibio, el cual estuvo dos veces en Hispania con Escipión Emiliano en el 151 y el 134 a.C., quien comience a conjugar los nombres geográficos, con descripciones de los pueblos que encontraban en su marcha. Su estela la siguieron otros autores griegos como Artemidoro, Posidonio y Diodoro que sirvieron como fuentes para Estrabón, que nunca pisó territorio peninsular, lo que explicaría sus numerosas contradicciones. Con el comienzo del Principado de Augusto, los autores latinos comienzan a escribir obras de carácter enciclopédico que abarcasen todo el Imperio, utilizando como fuentes todas las que tenían disponibles en Roma. De las obras de estos autores, dos han llegado hasta nosotros con cierto interés para la Bastetania: Tito Livio y Plinio. La primera de carácter histórico donde ensalza sin tapujos los triunfos y la superioridad de Roma, y la segunda, pensada con un carácter enciclopédico y de utilidad. Igualmente habría que mencionar al alejandrino Ptolomeo quien se basó en las obras que tenía disponibles en la gran Biblioteca de Alejandría, el cual se limita a establecer las coordenadas geográficas de los lugares bastetanos. Por último, Esteban de Bizancio, que compila en el siglo VI d.C., los conocimientos de los autores griegos anteriores, sin realizar nuevas aportaciones. Para cualquier opinión o pregunta sobre el tema, utiliza nuestro Foro de Arqueología Ibérica |