|
La exposición “El Ocaso de Basti”, celebrada en Baza, entre los días 16 al 29 de julio de 2006, formaba parte de la programación de la Semana de la Dama, la cual viene siendo tradición. Dicha muestra gratuita, pretendía dar a conocer al visitante la antigua ciudad de Basti en época visigoda, situada en Cerro Cepero, mostrando los hallazgos de la anterior campaña arqueológica.
Cómo se hizo
| En primer lugar, dejar constancia de las numerosas colaboraciones desinteresadas que se aportaron a la preparación y proceso de la exposición, que éste año pudo ser vista en la Iglesia de Santo Domingo, en Baza, y que vienen a ser todos los que formamos parte de un equipo con mayúsculas, agrupados en el conocido CEAB (Centro de Estudios de Arqueología Bastetana).
El germen y preparación de esta exposición, como las buenas cosechas, se hizo con dedicación y esmero, lo que supuso cerca de más de un mes de preparativos. Lo primero era elegir una temática que tiempo atrás ya había sido decidida. Si la exposición anterior fue sobre la Basti romana, la “sucesión natural de las cosas” hacía pensar que este año sería sobre la Basti visigoda, máxime después de los más que interesantes hallazgos de dicha época encontrados en la pasada intervención arqueológica en Cerro Cepero, Baza.
Paneles, cartelas, cuestionarios, trípticos, taller cerámico, restauración de piezas, telas, DVD,… todo debía de estar listo para el día señalado, y poder mostrar un trocito de nuestro pasado. Una vez listo todo, quedaba la ardua tarea de darle forma a la idea y de hacer de un caos de paneles, piezas seleccionadas, vitrinas, etc, algo coherente y accesible. El montaje supuso horas de responsabilidad a nuestras espaldas por lo que suponía mostrar y trasmitir todo aquello que se ha descubierto este año en Cerro Cepero, pero además dándole un sentido coherente que llegara a hacer comprensible un mundo tan fascinante como el visigodo.
Aunque a contrarreloj en algunos aspectos de última hora, mereció la pena tanto esfuerzo. El 16 de julio con la conferencias de apertura, incluida la asistencia de prensa y radio, se ponía en marcha una idea convertida en realidad. En éste punto, todo estaba preparado para dos semanas de visitas a la muestra y de un mundo por descubrir
| | Cómo se vio | ¿El resultado? No lo decimos nosotros, sino la prensa, y lo que es más importante, todas aquellas personas que dejaron sus impresiones tanto en el Libro de Visitas, como en los cuestionarios que facilitamos con los trípticos a la entrada de la muestra: muy bueno. Ésta quedó de la siguiente manera: en la entrada se situaron la recepción y la tienda, las cuales daban la bienvenida al visitante con trípticos y cuestionarios. Al entrar, a la derecha, paneles explicativos de la anterior ca mpaña arqueológica, trabajos de campo, ortofoto… en definitiva, una pequeña introducción al trabajo de arqueología en la ciudad de Basti, resaltando un aspecto importantísimo de la misma, la muralla ibérica (que a pesar de pertenecer a una época anterior a la muestra fue inevitable mostrarla por su gran entidad e importancia). Se hizo además, una selección de utensilios metálicos, tales como hoces, aldabas… fácilmente reconocibles por todas aquellas personas que contaban con más de medio siglo a las espaldas y habían vivido en el campo.
Sin embargo, hubo dos elementos que llamaron mucho la atención del visitante; por un lado, las piezas expuestas sobre fauna, con distintos huesos de animales como: rata, vaca, oveja, gallina, cerdo… En el centro, la reconstrucción de una tumba visigoda, con esqueleto incluido (“el muerto” lo llamaban los más pequeños, fascinados por verlo en mitad de una exposición dejando pasar el tiempo impasible).
En el costado izquierdo de la sala principal, se colocaron un par de paneles que introducían a todo aquel que diera cuenta de ellos, de la Iglesia en Baza entre los siglos IV al IX y el obispado, haciendo constancia del obispo Eusebio de Baza, en época visigoda; lo que supuso el preliminar para mostrar la pieza estrella de la exposición: la mesa de altar, donde aparecía la inscripción del ya citado obispo Eusebio, la cual fue objeto de una especial y pequeña inauguración por parte de la autoridades autonómicas. Completaba la muestra, las columnas y el cimacio encontrados en Cerro Cepero.
Pero la visita no quedaba ahí, al fondo de la sala principal, otra más pequeña estaba dispuesta para albergar un taller de cerámica pensado para los más pequeños, con vasijas y piezas encontradas en la antigua Basti, que servían de muestra. Y al otro lado, la no menos interesante y acaparadora proyección del DVD, con la sucesión de piezas expuestas y el video que recogía la campaña arqueológica 2005/2006, y que estaba disponible para su compra en la tienda.
La visita finalizaba con el Libro de Visitas, el cual invitaba a cualquier persona a dejar constancia de sus impresiones y opiniones. Todo esto se pudo completar, con una visita guiada gratuita al yacimiento de Cerro Cepero, dentro de la Semana de la Dama.
¿Conclusión? Una acogida mucho más que aceptable, tanto de público como de prensa, y la satisfacción de un trabajo bien hecho. Visita la Exposición Virtual "El Ocaso de Basti", en nuestras Galerías de Fotos.
Por Eva Capel | |