| El Castillo de Benzalema (Baza, Granada) El castillo de Benzalema se sitúa al norte de la imponente mole del Jabalcón, y de Baza por añadidura, en un cerro a 715 metros de altitud, que domina la confluencia de los ríos Castril y Guardal, junto a la cola del embalse del Negratín, en termino municipal de Baza. En realidad, debemos hablar de una plataforma natural de 8 h. compuesta por el promontorio donde se yergue el castillo, al que se asocian, al este, una meseta alargada que culmina en espolón, continuación del anterior y de menor cota que aquél, donde se hallan restos de una necrópolis posiblemente medieval, y al sur, al otro lado de la pista forestal, otro par de cerros, presentando uno de ellos numerosos silos expoliados, y en el otro, de mas altura y al sur del castillo, se encuentran restos de una estructura cuadrada de mampostería. Lo idóneo del emplazamiento queda además reflejado en la ocupación casi ininterrumpida (no existiendo restos de ocupación en época ibérica) que presenta desde época prehistórica hasta el siglo XVI. El estado de conservación que presenta actualmente la fortaleza es bastante lamentable, pese a lo cual se intuye un recinto adaptado a la topografía que presenta la coronación del cerro, infranqueable en sus caras excepto por el este, flanqueado por cubos, contando con otra torre más, dentro del recinto, hacia el sur del mismo. Dicha torre cuadrangular, descubre unos muros formados por tapial hormigonado , revestidos por paramentos de sillarejo ligeramente escuadrado, pobremente ligados con mortero y que forman hiladas, siendo éstas a su vez, calzadas mediante ripios. En su frente oriental se conserva casi todo el paño de muralla de mampostería y sillarejo trabados con mortero de cal. Asimismo se aprecia también el acceso original (a pesar de la severa colmatación que presenta el interior), restos de enfoscado y la nula presencia del aljibe, con el que de seguro, hubo de contar. Su carácter enriscado y ubicación, le permitían erigirse en vigía ante las cabalgadas provenientes del Adelantamiento de Cazorla que aprovechaban el valle del Guadiana Menor, dar cobijo y seguridad a la población que allí existía, a la vez que importante hisn septentrional del Emirato Nazarí y plaza avanzada de Medina Bazta. Estos factores, deben entenderse dentro de la coyuntura imperante en toda la comarca durante el período bajo-medieval, que no es otra que su condición de Frontera, lo cual le llevará a ser testigo y protagonista de treguas y pactos ,que incidirán en el enclave de manera directa. Podemos comprobarlo, examinando algunas alusiones de Benzalema que aparecen en las fuentes desde época medieval: - En 1330, el entonces Arzobispo de Toledo, Gil Carrillo de Albornoz emprende por su cuenta y riesgo una campaña contra el altiplano, tratando de hacer valer probablemente las cláusulas de un tratado anterior, por el cual Fernando III, donaba Baza y sus lugares a la Diócesis toledana; curiosa cesión, y mas tratándose de unos territorios aún en poder nazarí. En su Crónica, se nos proporciona la descabellada idea de que “...levantó en una sola noche un fuerte castillo en el camino de Zújar...” y que “...los árabes le dieron el nombre de Benzalema, y en el siglo XVI era conocido entre los cristianos por el Castellón.”
- Ya en el siglo XV, Benzalema será testigo de las fricciones entre las facciones nazaríes y moneda de cambio, junto a otras plazas fronterizas, entre dichas facciones y los castellanos. Así, en virtud de un pacto, es entregada en 1436 a los castellanos por Yusuf Ibn al-Mawl, en contra de los intereses del Abencerraje Muhammad IX, partidario de la lucha enconada contra los cristianos, y enemigo declarado del primero.
- En 1489 se rinde definitivamente, a la par que Zújar y otros lugares cercanos a Baza. Fue sitiada por el Conde de Tendilla, y su alcaide conminado a rendirse. Pero éste, altanero y orgulloso, replicó que no entregaría la plaza, “..sino ante el Rey en persona...”, por lo que hubo de ser el mismo Fernando el Católico el que tomase Benzalema en persona.
- Poco después, olvidados ya los avatares fronterizos, el enclave se abandona y empieza a caer en una decadencia irremisible. Así se deduce de la inspección del visitador Ramiro Núñez en 1526: “toda medio derruida” y en difícil estado. Para esta fecha,”... ya no dispone de armas, peones, bastimentos, ni de cuidado alguno. Sólo un humilde labriego cumplía estos menesteres, a cambio de hallar cobijo en su recinto. Precisamente por estar deshabitada y lejos de lugar poblado, no pudo encontrarse en
- dicha inspección un alarife que tasara los gastos necesarios para su reconstrucción”.
- Una posterior visita realizada por un oficial real en 1540 la declara “ruinosa integral y no tenía alcayde ni se consideraba de ninguna utilidad”.
A tenor del panorama descrito en el siglo XVI, resulta poco probable que la fortaleza jugase un papel destacado en la gran revuelta morisca de 1568, por ello si cabe, resulta curiosa, la mención que de ella se hace en un mapa del siglo XVIII, reflejando tal vez un débil poblamiento. Autor: Manuel Ruiz Alonso Bibliografía: - Magaña Visbal L. (1978): “Baza histórica”, Tomo I. Asociación cultural de Baza y su comarca.
- Carrión Sánchez, J. A (2006): “Arquitectura militar medieval en el norte de la provincia de Granada”. Universidad de Granada.
- Rubio Cintas A. y Moreno Roda J. (2006): “El sistema defensivo nazarí en la comarca de Baza” en Péndulo Nº 7 , pp. 49-92.
- Caballero Cobos, A., Molina Piernas, E. y Ramírez Ayas, M.: “Poblamiento y territorio en el curso bajo del río Castril”, en Péndulo, 9, Baza, 2008.
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